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Lamentaciones 3:19-24
Acuérdate de mi aflicción y de mi abatimiento, del ajenjo y de la hiel. Tendrálo aún en memoria mi alma, porque en mí está humillada. Esto reduciré á mi corazón, por lo cual esperaré. Es por la misericordia de Jehová que no somos consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Mi parte es Jehová, dijo mi alma; por tanto en él esperaré.
Qué estaba pasando alrededor
El «yo» que habla se dirige a Jehová y le habla a su propia alma en un poema de duelo; el libro en su conjunto expresa lo que vino después de la destrucción de Jerusalén. Breed describe Lamentaciones como una respuesta a ese trauma hecha de muchas voces y dice que la relación entre 3:22-33 y la voz desesperada de 3:1-21 está en discusión. Los vv. 16-20, inmediatamente anteriores, nombran dientes quebrados, ceniza, la paz perdida y la miseria recordada; los vv. 25-27 siguen con la espera y con llevar el yugo.
Los versículos que lo rodean
- Quebróme los dientes con cascajo, cubrióme de ceniza.
- Y mi alma se alejó de la paz, olvidéme del bien.
- Y dije: Pereció mi fortaleza, y mi esperanza de Jehová.
- Acuérdate de mi aflicción y de mi abatimiento, del ajenjo y de la hiel.
- Tendrálo aún en memoria mi alma, porque en mí está humillada.
- Esto reduciré á mi corazón, por lo cual esperaré.
- Es por la misericordia de Jehová que no somos consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.
- Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.
- Mi parte es Jehová, dijo mi alma; por tanto en él esperaré.
- Bueno es Jehová á los que en él esperan, al alma que le buscare.
- Bueno es esperar callando en la salud de Jehová.
- Bueno es al hombre, si llevare el yugo desde su mocedad.
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