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Lamentaciones 3:19-24

Reina-Valera 1909

Acuérdate de mi aflicción y de mi abatimiento, del ajenjo y de la hiel. Tendrálo aún en memoria mi alma, porque en mí está humillada. Esto reduciré á mi corazón, por lo cual esperaré. Es por la misericordia de Jehová que no somos consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Mi parte es Jehová, dijo mi alma; por tanto en él esperaré.

Qué estaba pasando alrededor

El «yo» que habla se dirige a Jehová y le habla a su propia alma en un poema de duelo; el libro en su conjunto expresa lo que vino después de la destrucción de Jerusalén. Breed describe Lamentaciones como una respuesta a ese trauma hecha de muchas voces y dice que la relación entre 3:22-33 y la voz desesperada de 3:1-21 está en discusión. Los vv. 16-20, inmediatamente anteriores, nombran dientes quebrados, ceniza, la paz perdida y la miseria recordada; los vv. 25-27 siguen con la espera y con llevar el yugo.

Los versículos que lo rodean

Reina-Valera 1909

  1. Quebróme los dientes con cascajo, cubrióme de ceniza.
  2. Y mi alma se alejó de la paz, olvidéme del bien.
  3. Y dije: Pereció mi fortaleza, y mi esperanza de Jehová.
  4. Acuérdate de mi aflicción y de mi abatimiento, del ajenjo y de la hiel.
  5. Tendrálo aún en memoria mi alma, porque en mí está humillada.
  6. Esto reduciré á mi corazón, por lo cual esperaré.
  7. Es por la misericordia de Jehová que no somos consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.
  8. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.
  9. Mi parte es Jehová, dijo mi alma; por tanto en él esperaré.
  10. Bueno es Jehová á los que en él esperan, al alma que le buscare.
  11. Bueno es esperar callando en la salud de Jehová.
  12. Bueno es al hombre, si llevare el yugo desde su mocedad.

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