Lee el pasaje
Salmos 42:9-11
Diré á Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo? Mientras se están quebrantando mis huesos, mis enemigos me afrentan, diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios? ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.
Qué estaba pasando alrededor
El salmista anónimo le habla a Dios («Roca mía») y a su propia alma; cuenta que sus adversarios le preguntan: «¿Dónde está tu Dios?». El contexto inmediato incluye una geografía recordada, el Jordán, el Hermón y Mizar, en el v. 6, y las imágenes de aguas del v. 7; lo que se dice a sí mismo en el v. 11 repite el estribillo ya usado en el v. 5. El texto no da ningún acontecimiento histórico identificable ni un público con nombre para quien habla.
Los versículos que lo rodean
- Dios mío, mi alma está en mí abatida: acordaréme por tanto de ti desde tierra del Jordán, y de los Hermonitas, desde el monte de Mizhar.
- Un abismo llama á otro á la voz de tus canales: todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.
- De día mandará Jehová su misericordia, y de noche su canción será conmigo, y oración al Dios de mi vida.
- Diré á Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?
- Mientras se están quebrantando mis huesos, mis enemigos me afrentan, diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?
- ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.
Dónde aparece